Terapia directa y personal con Susana Dakini
¿Y si el modo víctima no es algo que te pasó — sino algo que elegiste quedarte porque, inconscientemente, todavía te protege de algo que da más miedo soltar que seguir sufriendo?
Mentoría grupal e individual · Sesiones presenciales · Acceso directo a Susana Dakini · Menos de 20 plazas
Lo has intentado prácticamente todo.
Contratar a expertos. Leer libros. Cambiar tus hábitos. Retiros. Terapia. Plantas. Darle vueltas al tema hasta agotarte.
Pero por más que lo intentes, el patrón se sigue repitiendo.
Y no se repite porque te falte información, sino porque todo lo que has intentado partía de lo que ya sabías de ti misma.
Y lo que te frena no está ahí.
Dicho esto, solo tiene sentido que trabajemos juntas si buscas a alguien que sea brutalmente honesta contigo, te entienda de verdad y te muestre lo que no ves o no estás queriendo ver. De lo contrario, hay suficiente contenido edulcorado ahí fuera que puede ayudarte anestesiarte.
Más de 14 años acompañando almas a volver a casa.
Hace seis años cerré la puerta.
Dejé de llevar procesos personales. Mi trabajo evolucionó hacia algo más grande: formar a los terapeutas que acompañan a otros.
Más de 600 personas han pasado por mis formaciones. Miles han vivido una activación conmigo. Pero el acceso directo, el proceso personal, el trabajo uno a uno conmigo — lo aparqué.
Hasta ahora.
Es la primera vez en 6 años que vuelvo a abrir un espacio donde puedo acompañar tu proceso personal de forma directa. No como formadora. No como maestra de terapeutas. Como guía de tu transformación. Con toda mi presencia. Con todas las herramientas que he refinado durante más de una década.
Importante
Este programa solo se abre una vez al año. Y solo trabajo con un grupo muy reducido de personas comprometidas de verdad con su proceso terapéutico.
"He visto lo que hay al otro lado. Por eso sé exactamente de qué huyes."
Nueve años de bullying y maltrato escolar. Meses ingresada en hospitales. Depresión profunda. Crisis de ansiedad que me paralizaban. Un cuerpo que aprendió a sobrevivir encerrándose.
Y tres paradas cardiorrespiratorias que me pusieron cara a cara con la muerte.
Tres veces al borde. Tres veces de vuelta.
No por casualidad. Por algo que aún no entendía pero que ya sentía: que había algo más grande esperando al otro lado del miedo.
En esas experiencias de muerte vi lo que ningún libro me había mostrado — que existen dimensiones y espacios temporales mucho más vastos de lo que creemos. Que la consciencia no termina donde termina el cuerpo. Que lo que llamamos realidad es apenas una capa de algo infinitamente más profundo.
Pero volver no fue fácil.
Volví con el miedo pegado a la piel. Con la vergüenza como compañera constante. Con el síndrome del impostor diciéndome que quién era yo para mostrarme, para liderar, para existir en voz alta.
Durante años viví encerrada en esa contradicción — sabiendo que había algo enorme dentro de mí y siendo incapaz de sacarlo al mundo.
Hasta que encontré las herramientas que cambiaron todo.
El breathwork me devolvió al cuerpo. La kundalini despertó lo que llevaba dormido. El movimiento somático liberó lo que las palabras no podían alcanzar. Las plantas maestras — la psilocibina, las medicinas sagradas — disolvieron los patrones que ninguna terapia convencional había podido tocar. La intervención estratégica me dio claridad donde había confusión. Los niveles de consciencia de David R. Hawkins me dieron el mapa. Un Curso de Milagros me dio la misión sagrada.
Formada en terapia integrativa con uso de psilocibina.
Hoy llevo más de 14 años acompañando a otros a recorrer ese mismo camino. Más de 600 personas formadas. Más de 800 sesiones de sanación. Miles de activaciones. Un método propio — AKAAL® — construido desde la experiencia, desde la ciencia y desde todo lo que tuve que dejar morir para aprender a vivir.
No vine a este trabajo desde la teoría.
La respiración y el movimiento como llaves maestras para volver a habitar el cuerpo como templo. El trauma no vive en los recuerdos — vive en el cuerpo. Y es ahí donde hay que ir a buscarlo. A través del breathwork y el movimiento somático consciente liberamos lo que el cuerpo lleva años guardando. Lo que no se puede pensar, se puede respirar. Lo que no se puede respirar, se puede mover.
La psilocibina y las plantas maestras tienen la capacidad de llevarte exactamente donde la mente consciente no puede ir. A las capas más profundas del patrón. A la raíz que ninguna terapia convencional ha podido tocar. No porque seas difícil de sanar — sino porque nunca habías tenido acceso a ese nivel. En AKAAL trabajamos con microdosis y experiencias guiadas con protocolo seguro, integrado y acompañado. No es tan solo una experiencia de expansión de la consciencia. Es entrar donde el miedo te ha impedido entrar hasta ahora. Al lugar donde vive el patrón que lo controla todo.
Los niveles de consciencia de David R. Hawkins como mapa para saber exactamente dónde estás — y hacia dónde necesitas ir. Un Curso de Milagros como misión sagrada. Y la intervención estratégica como bisturí: para detectar el patrón exacto que te frena, diseñar el cambio desde la raíz y no dejar que tu mente sabotee el proceso. Del miedo al amor. De la víctima al creador. No como teoría — como práctica de quién eliges ser cada día.
"
¿Puede la psilocibina ayudarnos a disolver los patrones que la mente sola no puede ver?
Las plantas maestras y la psilocibina no son solo una experiencia psicodélica. Son una herramienta de neuroplasticidad. La ciencia lo confirma: activan nuevas conexiones neuronales, disuelven los patrones rígidos del estrés postraumático, la depresión y la ansiedad — y abren el cerebro a estados de mayor coherencia y creatividad. Lo que años de terapia convencional no ha podido mover, una experiencia bien guiada puede comenzar a liberarlo. No porque sea magia. Sino porque por primera vez el cerebro tiene acceso a sí mismo.
🔒 Sin spam. Solo contenido real para personas que van en serio.
¿Y si llevas años trabajando en ti misma y el patrón sigue ahí no porque seas incapaz de cambiar, sino porque nunca has llegado al sitio exacto donde se originó?
¿Y si el problema no es que te falte información, ni disciplina, ni voluntad — sino que todo lo que has intentado hasta ahora partía de lo que ya sabías de ti misma?
¿Y si la psilocibina y el breathwork pueden mostrarte en una sola sesión lo que años de terapia convencional no han podido alcanzar — porque llegan donde la mente consciente no puede ir?
Llegué pensando que iba a aprender técnicas. Salí sin reconocerme — y doy gracias por ello. Susana no te da lo que quieres escuchar. Te da lo que necesitas ver. Eso es un regalo que cuesta, y que vale todo.
Había hecho años de terapia convencional. Ninguna llegó donde llegó una sola sesión de breathwork con Susana. No es magia — es que ella sabe exactamente dónde está el bloqueo y no tiene miedo de ir ahí contigo.
Lo que más me impactó no fue la técnica — fue su presencia. Susana no actúa de guía. Es guía. Hay una diferencia enorme. Y cuando estás en un proceso vulnerable, esa diferencia lo es todo.
No hay un momento perfecto. No habrá más preparación que esta. El miedo que sientes ahora mismo al leer esto — ese miedo es exactamente la señal.
Llevas tiempo sabiendo que algo tiene que cambiar. No en el mundo. En ti.
Menos de 20 plazas. Acceso directo a mí — algo que no ha existido en seis años. Cuando se llene, se cierra. Sin lista de espera. Sin segunda oportunidad en este formato.
O entras ahora. O sigues esperando el momento perfecto que nunca llega.
⚠ Menos de 20 plazas · Acceso cerrado al completarse